Andrea Salazar, Coordinación Nacional Movimiento Autonomista:

“La dicotomía izquierda-derecha hoy es insuficiente para construir una alternativa”

Por Magaly Soto (Octubre - Diciembre, 2016)

 

La vocera autonomista dice que la izquierda debe abandonar su pulsión de repetir fórmulas y tropezar siempre con los mismos errores. Plantea que su apuesta política busca la hegemonía, y que por ello será necesario abrir las fronteras de la izquierda incluso a algunos partidos que hoy están en la Nueva Mayoría, pero que la clave será la pelea política por arriba y por abajo: “Nuestra apuesta no se agota en la disputa electoral”.

Andrea Salazar -29 años, abogada, asesora del diputado Gabriel Boric y ex militante de las JJCC-, conversa relajada en un café del centro de Santiago. Mientras bebe un capuchino repasa los pilares que sustentan al Movimiento Autonomista, la apuesta que nació de un quiebre con Izquierda Autónoma, y que recientemente se agrupó con Izquierda Libertaria, Revolución Democrática y Nueva Democracia para darle forma a un nuevo intento de la izquierda chilena para volver a la relevancia política después de 25 años de transición.

Ese intento, que hasta ahora aparece con nombre tentativo como Frente Amplio, respaldó a un pequeño número de candidatos en las elecciones municipales de este año pero, según Salazar, la gran apuesta será la parlamentaria y presidencial de 2017, donde buscarán llevar un candidato propio e instalar una bancada en el Congreso. En paralelo, seguirán potenciando el trabajo territorial, sindical y estudiantil.

 

¿El llamado Frente Amplio quiere ser el tercer referente electoral de Chile, como han planteado algunos analistas?

 

Creemos que se abre una ventana para poder irrumpir en la política, independiente de la forma en que lo hagamos. Hoy está la fórmula del Frente Amplio. Creo que esa es otra discusión, y por supuesto que nos interesa el poder pasar desde ser actores sociales movilizados a construir un proyecto de sociedad alternativa. En ese sentido queremos irrumpir en la política como un actor, y obviamente, también impactar en las correlaciones de fuerzas que existen actualmente.
 
Hay mucho de querer repetir viejas fórmulas. Creo que lo que nos corresponde es pensar por un lado en los errores y las imitaciones de los proyectos de izquierda del siglo XX, y poder nosotros pensar nuevas propuestas que vayan más allá de tener, no sólo una estrategia de poder, sino de orden. No reducirse, ni a la disputa electoral ni a la disputa por el Estado, sino pensar nuevas formas de organización de la vida.

 

¿Son las elecciones municipales un ensayo de una disputa electoral mayor en 2017?

 

No, porque nosotros lo que hicimos ahora fue sentar la bases de un encuentro programático con distintas fuerzas, entonces ahora hay apoyo entre las distintas organizaciones, estamos viendo cómo podemos avanzar en tener ejes programáticos comunes respecto al feminismo, al cooperativismo, y en eso estamos avanzando ahora. No tuvimos una apuesta de Frente Amplio para asumir las municipales, pero si creemos que en las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, por el contexto de crisis, serán una oportunidad para nosotros mostrarnos como una alternativa frente a la sociedad. En ese sentido creemos que es fundamental el poder tener una apuesta común, tener una alternativa presidencial que está aún en discusión, y ahí está la discusión respecto de tener primarias por ejemplo para un candidato presidencial, y creemos que también sería bueno irrumpir con una bancada parlamentaria que tuviera ciertos ejes programáticos comunes  que apunten al fin del neoliberalismo en Chile.

 

La máquina mediática ya ha instalado nombres en carrera ¿Guillier es una alternativa para ustedes?

 

Para nosotros el límite está súper claro. Queremos construir una alternativa que esté por fuera de la Nueva Mayoría, por fuera de la derecha, que no esté ligada al poder empresarial, pero a la vez también que proponga una alternativa distinta de producir y reproducir la vida. En ese sentido, está todo el tema de los desgajados de la Concertación, y allí nosotros decimos que si se suman como individuos a la construcción de este proyecto, no hay problema, no está cerrada la puerta. El tema es que nosotros no nos vamos a poner detrás de personajes o individuos que han estado sustentando y profundizando el modelo durante todos estos años.

 

 

-queremos construir una alternativa que esté por fuera de la Nueva Mayoría, por fuera de la derecha, que no esté ligada al poder empresarial, pero a la vez también que proponga una alternativa distinta de producir y reproducir la vida-

 

 

¿Qué diferencia al Frente Amplio de otros intentos electorales de la izquierda extra Concertación durante los últimos 25 años?

 

Nosotros queremos construir una nueva forma de hacer política, y eso implica tener una mirada mucho más amplia de la que tuvieron esos proyectos. Esto está todavía en construcción y no queremos ofrecer recetas, necesitamos también que formen parte de la construcción del proyecto las organizaciones sociales que han estado movilizadas, las organizaciones feministas. Allí nosotros hemos avanzado en términos gruesos en qué nos imaginamos. No se trata sólo de la disputa por el Estado, sino también en cómo vamos empoderando a las comunidades a tener un auto Gobierno, empoderar a los Gobiernos locales.
 
En ese sentido hay una discusión muy interesante en el nuevo libro de Marta Harnecker, donde frente a la planificación centralizada de la Unión Soviética se pueden instalar apuestas como fue la de Hugo Chavéz en los Consejos Comunales, de ir empoderando a las organizaciones para que ellos vayan proponiendo nuevas formas de resolver sus condiciones materiales de vida, y que no sea sólo a través de las peticiones al Estado.

 

¿Ustedes ven condiciones para avanzar en esa tesis y a la vez disputar el Estado? Porque esos intentos no son nuevos en la izquierda chilena. Tal vez lo nuevo es la crisis política…

 

La crisis política lo que hace es ir dinamizando actorías sociales, pero también ir politizándolas. Efectivamente antes hubo partidos que tenían presencial territorial y en sindicatos, pero todavía dentro de esa lógica de la escisión entre lo político y lo social. La lógica de representar ese malestar, pero no vemos que esa representación se haya traducido efectivamente en el cambio de las condiciones materiales de vida de esos sujetos.
 
Siguieron muchos años en una lógica de cooptación de esos movimientos sociales, y vemos hoy paradigmáticamente el caso de la CUT, todo lo que pasó con sus elecciones. Queremos cambiar radicalmente esa separación, producto de la implantación del neoliberalismo en Chile, entre lo social y lo político, es ahí donde está nuestra apuesta.

Hay voces del Frente Amplio que han planteado que podrían estar las puertas abiertas al PC si se sale de la Nueva Mayoría, pero da la impresión que ustedes y el PC trabajan con tesis distintas…

 

Si queremos ser hegemonía y si queremos construir este nuevo orden, como nos paramos sobre la dicotomía entre los que producen el malestar y los que lo padecen. En nuestro nuevo actor político caben todos aquellos que se sientan parte de quienes padecen ese malestar y buscar soluciones en nosotros mismos para poder transformarlo, y ahí están las puertas abiertas al PC y a todas las organizaciones políticas que quieran ser parte de este desafío.

 

 

-en la medida en que también nos vamos encontrando en los espacios sociales surgen nuevas reflexiones que nos hacen entender la necesidad de transformarnos en un proyecto hegemónico-

 

¿Cómo piensan relacionarse con su frontera izquierda: aquellos grupos que no creen en las elecciones pero que sí ganan federaciones y tienen presencia en el mundo territorial y en el sindical?

 

Lo que pasa es que con esas fuerzas hoy nos encontramos en distintos espacios de disputa o enfrentamientos sociales, como también nos enfrentamos en el espacio político con otras fuerzas. El tema es que creo que en la medida en que también nos vamos encontrando en los espacios sociales surgen nuevas reflexiones que nos hacen entender la necesidad de transformarnos en un proyecto hegemónico. No quedarnos en la marginalidad y observar cómo la política se disputa en una cancha y nosotros entramos a disputar en esa cancha va a ser un trabajo muy complejo de dar con esas fuerzas, pero creo que hemos ido avanzando sobre todo a partir de esta crisis de representación y el agotamiento del proyecto neoliberal, en la necesidad de transformarnos en un actor relevante.
 
Creo que en esta idea del Frente Amplio tienen que caber esas dos visiones. Nosotros en Magallanes vimos como podíamos a partir de la disputa electoral ir generando también nuevas condiciones en el territorio que nos permitían dinamizar actorías que ni siquiera estaban constituidas, como en el caso de la Federación de la Universidad de Magallanes, que no existía. Con ese trabajo fuimos aglutinando a personas que se estaban desgajando de la Concertación, que habían sido antiguos militantes PS y PC, también personas que nunca habían participado en política y que ahora eran parte de este proyecto en construcción. Entonces ahí vemos una posibilidad. Nuestra apuesta no se agota en la disputa electoral.

 

El autonomismo es heredero de la experiencia de la Surda, que a su vez fue una renovación del MIR ¿Se sienten ustedes representados en esa matriz histórica?  ¿Y si no es así dónde?

 

Es una necesidad poder reivindicar las luchas políticas y sociales desde la izquierda y ahí también obviamente recoger tanto las enseñanzas, los principios establecidos, tanto por la tradición mirista, como por ciertos sectores de la tradición socialista, así como también la lucha de carácter más libertario, incluso de lo que fue el PC en algún momento. Siempre siendo muy críticos, entendiendo las limitaciones de esos proyectos, para no repetir los mismos errores y situarnos en el Chile actual. Estamos ligados también a los proyectos progresistas latinoamericanos, nos interesa lo que está pasando en el Podemos de España… como nosotros recogemos esas experiencias, pero entendiendo cuáles son las condiciones materiales del Chile actual para poder construir creativamente una nueva forma de vivir la vida.

 

 

Vuestros aliados políticos vienen de matrices políticas con tradición social en espacios que exceden lo electoral ¿cuáles son las luchas sociales que confluyen en el movimiento autonomista y que podrían ligarlo con las luchas populares más allá de las urnas?

 

Nosotros somos fruto de distintos espacios de construcción social y política, tanto a nivel territorial como educacional, estamos también intentando incorporar perspectivas que habían sido marginadas por la izquierda del siglo XX, como son las luchas socio ambientales y las luchas feministas. Para nosotros son de algún modo la posibilidad de ir ampliando el horizonte estratégico que tuvo la izquierda del siglo XX. Hay una nueva forma de entender la economía, que siempre se ha entendido como el ámbito de lo productivo y no en una visión amplia que incorpora lo reproductivo. También el cómo vamos construyendo una sociedad sustentable. Por otro lado, hay otra perspectiva que se está instalando al interior del movimiento que tiene que ver con cómo cuestionamos el Estado Nación moderno e instalamos una visión descolonizadora. Esas perspectivas nos permiten tener esa ampliación.

¿Cómo se insertan esos temas en la disputa política relevante?

 

Esas luchas han estado presente a lo largo de la transición, pero creo que en algún punto perdieron su visión de totalidad y su orientación hacia la disputa política. Es evidente el caso de la lucha feminista en los ochenta que tenía una visión de utilidad, en tanto, que su demanda no era solamente una reivindicación corporativa, sino que exigían democracia en el país y en la casa.
 
Esas demandas hoy tienen audibilidad, lo que pasa es que no están ligadas a un proyecto político transformador, por ejemplo la disputa contra el acoso callejero es masiva ¿cómo vamos ligando ese tipo de disputas a la construcción de una sociedad distinta? Para nosotros es central que cuando vamos construyendo este proyecto la misma orgánica tenga este carácter. No basta con la paridad al interior del movimiento tenemos que construir nuevas formas de relacionarnos entre nosotros. En ese sentido la pregunta es cómo vamos generando formas alternativas de reproducción de la vida.
 
Nosotros estamos pensando en esta sociedad nueva y tratamos de ir imprimiéndoles ciertos sellos estratégicos a la construcción táctica, pero seguimos viviendo y reproduciendo nuestra vida de manera capitalista. Yo voy a la reunión y discuto en mi espacio sectorial, pero si me enfermo o tengo algún problema lo resuelvo individualmente, entonces todavía seguimos funcionando de manera muy neoliberal. Cómo hacemos el salto para que nuestra vida se empiece a transformar hoy de manera pre figurativa, instalando esa nueva forma de vida hoy.

 

 

-estamos pensando en esta sociedad nueva y tratamos de ir imprimiéndoles ciertos sellos estratégicos a la construcción táctica, pero seguimos viviendo y reproduciendo nuestra vida de manera capitalista-

 

 

La derecha también puede subirse a esos temas, la misma lucha homosexual, la ecológica o la feminista ¿cómo se ligan esos discursos con la disputa productiva y de fondo?

 

No se puede entender el capitalismo sólo como un modo de producción. Lo que tenemos que intentar es abrir, sacar las anteojeras de la dominación, y comprender el componente patriarcal que tiene el capitalismo. Nosotros creemos que sí hay demandas que se podrían tomar desde un proyecto neoliberal o socialdemócrata, pero que finalmente no agarran el componente disruptivo de esa demandas. Lo que vemos es que durante el pacto de la transición lo que se intentó hacer fue variar la condición de las mujeres, pero no su posición dentro de la sociedad, lo mismo con el mundo de la diversidad sexual, lo que buscan es que  sigan reproduciendo, ya sea dos hombres o dos mujeres, la vida de manera individual.
 
Nosotros no queremos seguir reproduciendo entre dos la vida, como el concepto de familia más tradicional, y no nuevas formas de familia necesariamente, sino como nos hacemos cargo entre todos y todas del trabajo reproductivo de manera colectiva. Ahí entra todo el tema de las AFP porque habla del aumento de las pensiones, que es una tarea irrenunciable, pero no podemos pensar sólo que los jubilados reciban una pensión y se hagan cargo de su vida de manera individual, entonces ahí proponemos un sistema general de cuidado que sea público, tanto a través de prestaciones del Estado como de la propia comunidad, y que no sea la hija mayor la que se haga cargo de sus padres, sino que entendamos que el cuidado de los ancianos y la crianza de los niños sea una tarea social.

La Surda en los `90 siempre buscó quebrar la Concertación por la izquierda, siempre hubo intentos. Más allá de algunas excepciones eso nunca se logró. La Concertación se mantuvo, ahora es Nueva Mayoría, básicamente ese proyecto se mantiene hasta hoy ¿creen posible hacerlo hoy? ¿hay aliados en la Nueva Mayoría?

 

No hablaría de aliados, creo que hay sectores a los cuales no podemos renunciar a hablarles, por eso creemos que hay que dialogar con las bases del Partido Socialista y del Partido Comunista. Requerimos de la amplitud suficiente para poder ser un proyecto de sociedad alternativa, pero no vemos hoy la posibilidad de alianza con esos sectores si se mantienen dentro de la construcción de un proyecto que no aspira a terminar con el sistema neoliberal.

Hasta ahora la izquierda en Chile se aglutina y crece en el reclamo, pero tropieza siempre a la hora de gestionar soluciones y propuestas de sociedad ¿Cuál es el proyecto país que le ofrece el movimiento autonomista hoy a Chile?

 

Como ha existido una carencia de proyecto histórico, las izquierdas durante estos años se han posicionado siempre desde la crítica sin ofrecer un proyecto histórico alternativo. En ese sentido creemos que nosotros estamos aún en la construcción de ese proyecto, y no podemos ofrecerle aún esa receta a la sociedad. Estamos estableciendo ciertos marcos y límites, elaborando una matriz que nos permita ir fijando ciertos ejes que sean disruptivos, revolucionarios y que aspiren a una transformación radical.
 
Para nosotros es fundamental no situarnos solamente en la disputa por el Estado, que ha sido uno de los grandes errores de la izquierda, en la medida en que no generas una sociedad empoderada, no generas organizaciones sociales empoderadas, se te puede caer el proyecto en la medida en que también te vas transformando en una burocracia y que no hay fuerza social que respalde ese proyecto.
 
Nosotros hemos tratado de construir estos ejes, no sólo del movimiento autonomista, estamos avanzando en una discusión a nivel feminista, salud, pensiones, con estas fuerzas que estamos intentando confluir para el próximo año y construir esta propuesta alternativa.

 

¿Dónde se ubica el movimiento autonomista en la escala política nacional?

 

Hoy estamos situados por fuera del bloque dominante, por fuera del pacto de la transición. Somos bien críticos de ser la izquierda que le habla a la izquierda. Lo que vemos es que hoy miles de personas en la calle por el malestar que produjo la mercantilización y privatización de la vida, pero que no se sienten representados por la dicotomía izquierda - derecha.
 
Para nosotros es importante poder convocar a esas masas presas del malestar a ser parte del proyecto transformador, y quizás son personas que creyeron en la promesa de la Concertación, personas que quizás votaron por el Sí y hoy también se ven decepcionadas por el proyecto de la transición. No es que no queramos situarnos desde la izquierda, sino que decimos que esa dicotomía hoy es insuficiente para construir una nueva alternativa

 

 

-no bastamos nosotros, un nuevo actor político requiere ser más que una suma siglas, requerimos tener musculatura social y ser convocantes a amplios sectores de la sociedad que hoy están sumamente indignados con la vida que nos permite vivir este modelo-

 

 

¿Cómo vislumbran un triunfo del proyecto transformador en Chile? ¿Por la urna? ¿Desobediencia civil? ¿Organización social empoderada?

 

Son procesos sincrónicos que se tienen que dar a la par. No creemos en esta lógica del huevo y la gallina planteado por ciertos sectores de la izquierda, donde sólo a partir de tener una acumulación social que te permita construir un sujeto vamos a irrumpir políticamente.
 
Creemos que con la fragmentación política y social existente de quienes padecemos el malestar, no es posible pensar en un sujeto que va a estar plenamente constituido para dar el salto a la política.
 
Tenemos que ir, por un lado, dando la lucha política que nos va a permitir dinamizar actoría social, irrumpir en ese escenario, y por otro lado, seguir con la construcción social de base, con el empoderamiento de los territorios, por eso también vemos muy importante la disputa de los gobiernos locales más allá que sabemos que es un escenario complejo respecto de la cantidad de personas que van a participar en esas elecciones por la crisis política evidente que estamos atravesando,, pero veíamos también que en la medida que podíamos ir mostrándole a la sociedad no sólo que nosotros somos quienes criticamos, sino que también somos quienes podemos ir construyendo nuevas alternativas de vida, es que se pueden ir generando proyectos, no a nivel de direcciones políticas o acuerdos políticos, sino también de encuentro en el trabajo y en la lucha social.

 

 

¿El reciente triunfo que obtuvieron en Valparaíso en las elecciones municipales obedece a una indignación ciudadana con las fuerzas políticas hegemónicas o pesó más bien la coordinación local de fuerzas sociales?

 

No creo que el triunfo en el Puerto se pueda explicar unicausalmente. Ambas explicaciones son dos caras de una misma moneda. Por una, evidentemente ha aumentado la indignación con las fuerzas políticas hegemónicas lo que es expresivo de la crisis de representación que se vive en nuestro país. Por supuesto, esto tiene que ver con el agotamiento del modelo, pero es relevante también entender el rol que jugaron los casos de corrupción para levantar el velo y que el pueblo pudiera ver de manera nítida la relación entre los partidos tradicionales y el gran empresariado. Claro que hay indignación cuando no se ven representados los intereses de las grandes mayorías en la política.Pero no basta con eso para explicar el triunfo, también era necesaria la otra cara de la moneda. Para poder aprovechar esta grieta en el poder es necesario articularse. En el proceso de Valparaíso se dio una articulación que nos superó con creces como Movimiento Autonomista, que es fruto de un proceso ciudadano y que está permitiendo de manera incipiente recomponer el tejido social, convocar a quienes no habían sido convocados y construir un proyecto de disputa de gobiernos locales que está mostrando que es posible construir una alternativa al poder.

 

 

¿Es Valparaíso el modelo a seguir en las elecciones generales de 2017?

 

No podemos copiar el proceso de Valparaíso de manera irreflexiva en otros territorios, pero si creemos que es una experiencia a relevar en miras del próximo año y que puede ser un ejemplo para las fuerzas emergentes sobre cómo construir una nueva alternativa política. 

 

Me interesa aclarar que no creemos que Valparaíso sea una excepción o un error en la matrix, como han querido instalar desde el duopolio, es uno de los lugares que logró expresar con más fuerza que si seguimos por el camino que hemos estamos construyendo vamos a poder aprovechar esta ventana de oportunidad. Una de las enseñanzas más claras es que no nos bastamos a nosotros mismos, un nuevo actor político requiere ser más que una suma siglas, requerimos tener musculatura social y ser convocantes a amplios sectores de la sociedad que hoy están sumamente indignados con la vida que nos permite vivir este modelo, pero que no creen en la posibilidad de las transformaciones y de la construcción de un proyecto colectivo. A ellos los tenemos que convocar, a través de procesos participativos, donde tengan capacidad real de decidir sobre las orientaciones políticas que se vayan definiendo, donde los intereses de los excluidos se vean representados.

 

En las tertulias de la izquierda un tema que ha estado sobre la mesa es si las fuerzas emergentes tienen los cuadros suficientes para echar a andar la máquina burocrática en Valparaíso... ¿han discutido respecto de la complejidad de administrar un municipio como el del puerto?

 

Sí, comprendemos la complejidad de administrar un municipio como Valparaíso, no sólo por su envergadura e importancia política, sino también por todas las contradicciones del modelo que se expresan en la comuna. Sin embargo, creemos que es un desafío que nos permite demostrar que las fuerzas transformadoras no sólo criticamos, sino que también podemos ser alternativa de gobierno. A través de espacios institucionales como los gobiernos locales podemos construir una nueva forma de hacer política y de cambiar las condiciones de vida de la ciudadanía lo que nos permite dar luces de un camino alternativo. De acuerdo con que hay tener buenos cuadros, pero lo más relevante a mi parecer es hacer partícipe a los porteños y los porteñas del gobierno local, no sólo necesitamos técnicos, necesitamos la autoorganización de las comunidades para que puedan resolver en conjunto a nosotros los conflictos que les aquejan y que se sientan tan responsables como nosotros de recuperar los gobiernos locales para los más.

 
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