Preguntas Con(di)vergentes

 

Valentina Saavedra, Presidenta FECH

Claudia Torres, Movimiento Aysén Patagonia Sin Represas

Aníbal Navarrete, Presidente Colegio de Profesores Comunal Tomé

Henry Renna, Movimiento Pobladores en Lucha

 

 

¿Cómo observas elescenario político luego dela exposición pública de loscasos Caval, Penta y SQM?

 

VS: Los casos de corrupción, rechazados de manera transversal por la ciudadanía, no son una excepción sino la regla: la colonización empresarial a la política es un proceso que se ha profundizado durante todos los gobiernos de la “transición a la democracia”, sin excepción. Los acontecimientos recientes han puesto sobre el tapete el problema de fondo, que dice relación con la exclusión de los intereses mayoritarios de la política, para convertir ésta en la mera administración de intereses privados, resguardando los privilegios de los mismos de siempre.

 

CT: Creo que la salida a luz pública de casos de irregularidades y de plano de corrupción no hace otra cosa más que confirmar con datos formales y concretos lo que la ciudadanía venía denunciando hace años. Si revisamos cada movimiento social en Chile después de la dictadura, todos apuntan a elementos en común respecto a cómo se enfrenta la posición del pueblo versus la de autoridades y actores políticos, en todo los casos ya sea luchas ambientales, por derechos como la educación, la salud, siempre se expone que quienes deberían estar legislando, fiscalizando y velando por los intereses de la ciudadanía han estado haciéndolo para intereses privados. No nos sorprende en lo absoluto que una parte importante de los parlamentarios en el fondo sean una especie de funcionarios de las grandes empresas con el gran e inmoral dilema que son mantenidos por nosotros.

 

AN: La explosión de los casos penta y soquimich se presenta como una verdadera oportunidad para quienes queremos hacer política con autonomía de los poderes económicos presentes en Chile. Es también el fin de una plutocracia política anquilosada en el poder vestida con ropajes progresistas, sin embargo es la tradición presente hasta nuestro días, el gatopardismo que tan bien describió Moulian aplicándolo a nuestra realidad. Es también la señal de que no se puede hacer política en forma ambivalente o se está con clases subalternas o eres parte del bloque de dominación hegemónica.

HR: Estos casos vienen sólo a confirmar lo que el movimiento social hace algunos años está denunciando: la unidad estatal-mercantil como base de funcionamiento de un sistema de desposesión acelerada sobre la humanidad y la madre tierra. Digo esto porque los tres ejemplos hacen parte de pilares claves del capitalismo-neoliberal chileno: la apropiación privada de la tierra y la especulación del suelo urbano (Caval), una financierización de la vida completa (Penta) y la vorágine extractivista sobre la riqueza común (Sqm). Es decir, su exposición contribuye a develar una conspiración sistémica y sistemática de una minoría político-empresarial sobre el conjunto del pueblo, sembrando una semilla de duda en muchos y muchas que hasta ayer pensaban que las cosas andaban bien en Chile.

 

 

¿Qué capacidad crees que tiene nuestro sistema político actual de dar respuesta a los requerimientos de nuestra sociedad?

 

VS: Lo anterior da cuenta de un sistema político agotado, presa de intereses corporativos, y que no es capaz de abrir diálogos hacia la sociedad civil en general. Los últimos años, de enormes movilizaciones sociales, han sido expresivos de la puja que existe actualmente por volver a tener soberanía sobre nuestras propias vidas, sobre las decisiones colectivas que nos atañen a todos, y que en los gobiernos de turno solo han encontrado respuestas que reproducen el orden económico y social actual.

 

La posibilidad de revertir el actual estado de cosas pasa por un cambio en la lógica de la política. Somos muchos y muchas quienes hemos levantado propuestas para acabar con el modelo de mercado y fundar un nuevo pacto social basado en derechos sociales universales garantizados. Esto no solo tiene que ver con educación, pues el mismo principio mercantil heredado de la dictadura ha afectado nuestros empleos, nuestra previsión, nuestra salud, nuestra vivienda. Es bajo ese contexto que entendemos que la clave para refundar la política está en construir una verdadera democracia, porque mientras exista una administración neoliberal, las respuestas por parte del gobierno no lograrán escapar de las prácticas que en la actualidad los mantienen sumidos en una enorme crisis de legitimidad.

 

CT: El sistema político, así como está, no tiene capacidad de respuesta por dos motivos: el primero es un sistema representativo que ha llegado a su nivel más miserable en cuanto a la propia representación y que se valida sin problema con un margen de apoyo minoritario de ciudadanos. Y la segunda razón, es que los actores políticos actuales, sean autoridades electas, designadas o dirigentes, no tienen capacidad, porque han perdido el sentido del bien común, sentido de la honestidad y de la vergüenza. Quiero sacar de este lote a algunos parlamentarios más jóvenes, que son los menos, pero que tienen un sentido de ver a Chile distinto. En resumen si el sistema no está diseñado para dar respuesta o ser parte de las soluciones de un pueblo, es porque así fue organizado en la dictadura y profundizado en estos 25 años de democracia.


AN: Partiendo de la base de la existencia de una constitución política heredada de la dictadura, el actual sistema político chileno se encuentra en crisis terminal, ya que es incapaz de dar respuesta satisfactoria a las demandas sociales. Un claro ejemplo de ello es lo sucedido con la reforma tributaria, reforma educacional y la supuesta reforma al sistema de pensiones, donde las propuestas emanadas desde la clase política difieren enormemente del sentir de la ciudadanía en su conjunto, siendo la lógica del capital y mercantilización los ejes centrales de dichas reformas. El bien común al parecer quedo de lado o escondido en un manto de dudas y soluciones difusas sin sintonía con los movimientos sociales


HR: Creo que aunque tuviera la capacidad, no sé si la gente quisiera una respuesta desde arriba. Tengo la impresión que estamos viviendo un tránsito de una época de desesperanza aprendida marcada por la transición enajenada en los noventa y la frustración ante las expectativas truncada ante la nueva democracia, hacia un estadio de hostilidad generalizada de la sociedad ante cualquier forma representativa de la estatalidad. El asunto no está en mirar al sistema político (no hay mucho que esperar de él, haga lo que haga), sino si los movimientos sociales son capaces de articular esa rabia en un proyecto histórico de liberación de los pueblos que habitamos este territorio.

 

 

Según tu experiencia como dirigente social: ¿Qué alternativas ves posibles para superar la actual problemática que el vínculo política empresariado representa?

 

VS: La crisis de legitimidad en la que se encuentra sumida la política tradicional, va alimentando una problemática social mayor: crece la desafección política y aumentan las inseguridades ante un futuro poco prometedor. En ese contexto, los liderazgos autoritarios adquieren protagonismo, y los mismos de siempre vuelven a ofertarse políticamente, siempre a favor del status quo. Para enfrentar esos peligros sabemos que la movilización y protesta social es fundamental, pero no suficiente. Es necesario que emerjan alternativas políticas nuevas, amplias y democráticas, y que a su vez procuren no ser encasilladas dentro de esa “política” que tan hastiada tiene a la sociedad en general. En ello estamos trabajando.

 

CT: Creo que el momento político y social que estamos viviendo es una tremenda oportunidad para que nuestro pueblo recupere espacios arrebatados por la fuerza y por el engaño durante años. Todo esto con la ayuda de nosotros mismos, no podemos desligarnos de la responsabilidad, ya que al“dejarlos ser” han hecho lo que no queríamos que hicieran. Por lo tanto la alternativa que veo es solo la “organización” de la comunidad, organización primero para fortalecer un tejido social más robusto y la acción colectiva firme de que con reformas a este sistema no son la respuesta ni la solución, sino que casi una refundación de nuestra sociedad, con valores, con sentido, con trascendencia, con sacrificio. Somos quienes hemos dado el poder durante años y somos quienes, además, lo mantenemos económicamente. Entonces somos quienes podemos quitar ese sustento y fortalecer y organizar otro como nosotros queramos, aunque nos equivoquemos. Al menos seremos nosotros quienes estimemos cuando hay que cambiarlo o no, la Asamblea Constituyente. Asambleaconstituyente para una nueva constitución por ejemplo es una forma.

 

AN: Es necesario establecer un marco de alianza con los sectores de izquierda que se encuentran fuera de la tradición y por supuesto fuera de la nueva mayoría, la experiencia universitaria nos puede servir como modelo a seguir, donde sectores de izquierda han logrado establecer acuerdos que permiten tener resultados satisfactorios en las diferentes instancias eleccionarias que han enfrentado en conjunto, por tanto un llamado a la unidad del bloque y a avanzar en el en función de los puntos en comunes es absolutamente necesario, no podemos quedarnos observando desde fuera lo que sucede en la política actual, debemos tener un nivel de incidencia, opinión y acción en el concierto político actual.


HR: Más allá de proponer una u otra reforma al financiamiento de los partidos, al lobby, o a la puerta giratoria entre La Moneda y la transnacionales, lo primero es restablecer un horizonte ético-político como sociedad y una estrategia para construirlo, me parece que eso sólo puede emerger de una larga travesía constituyente, que no se reduce ni a una asamblea corporativa de los notables ni una votación ciudadana, sino a la recuperación de la soberanía, expresada en el acto decisional más básico del ser humano: decidir qué vida quiere y qué sociedad requiere para lograrla. Estoy pensando por eso más en una vía, en un proceso, que en hito, un día mágico. Porque el poder no se sufraga ni se delega, se construye y de ejerce, y se hace donde se reproduce, en las fuerzas productivas de la economía, en los dispositivos políticos de la estatalidad, en los mecanismo de reificación cultural de su hegemonía.

 
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